El canciller alemán, Friedrich Merz, había presumido de mantener una buena relación personal con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, algo poco habitual entre los líderes europeos.
Durante su primer año en el cargo, Merz visitó a Trump tres veces en la Casa Blanca. Los encuentros se desarrollaron en un ambiente cordial, aunque sus críticos internos señalaron después que el canciller se había mostrado demasiado complaciente con el presidente. En cualquier caso, la relación transatlántica parecía haberse estabilizado en tiempos turbulentos.

Consecuencias militares y económicas
Poco después, Trump anunció que en el plazo de un año retiraría 5.000 soldados estadounidenses de Alemania. Más tarde aseguró que la reducción sería “mucho mayor”.
También los misiles de crucero Tomahawk prometidos por el predecesor de Trump, Joe Biden, para reforzar la defensa ante un posible ataque ruso, no serán desplegados por el momento en Alemania. Expertos consideran esta decisión más grave que la retirada de tropas. “Aquí se genera una importante brecha de capacidades en materia de disuasión frente a Rusia, que solo podrá cerrarse más adelante con armamento europeo”, señaló el experto Carlo Masala, de la Universidad de las Fuerzas Armadas alemanas en Múnich, al diario Welt am Sonntag.


