
- Nunca ayudes a nadie en el aeropuerto.
Ni cargues maletas, ni pases encargos, ni recibas cosas “por unos minutos”.
Por más buena persona que seas, puedes ser acusado de tráfico de drogas o contrabando, y las leyes internacionales no distinguen entre cómplice y víctima.
Pena: de 5 a 15 años de prisión en muchos países, incluso si no sabías lo que llevabas.
- Nunca recibas dinero a tu cuenta de banco por un “favor”.
¿Alguien te quiere depositar a tu cuenta y luego que tú lo retires? Eso se llama lavado de dinero, y está penado en todo el mundo.
Aunque no te hayas quedado con un solo peso, si el dinero es ilícito, tu cuenta se convierte en evidencia criminal.
Pena: de 10 a 20 años por operaciones con recursos de procedencia ilícita.
- No prestes tu carro. A nadie.
Si alguien usa tu vehículo para cometer un delito (robo, secuestro, asesinato, transporte de drogas), tú puedes ser procesado como cómplice.
La ley parte del principio de que si el carro es tuyo, sabías lo que harían con él.
Pena: hasta 25 años de prisión, dependiendo el delito.
- No prestes tu celular. Nunca.
Tu línea está a tu nombre.
Si se comete una extorsión, una amenaza, o incluso se coordina un secuestro con ese número, el responsable legal eres tú.
Y aunque después se aclare, puedes pasar meses en prisión preventiva solo por haber “prestado el teléfono”.
- No guardes nada en tu casa que no sea tuyo.
Ni mochilas, ni cajas, ni encargos “temporales”.
Si alguien quiere esconder algo en tu casa, es por una razón.
Si hay drogas, armas o dinero ilícito, tú eres quien va a la cárcel por posesión o encubrimiento.
Pena: de 10 a 30 años de prisión, dependiendo del país y del contenido.


